Julia, Somerset Maugham
Me piden recomendar un solo libro y repaso la docena que suman los que acabo de terminar, los que estoy leyendo y aquellos que esperan su turno. Todos son merecedores de una distinción.
Me quedo con los leídos de cabo a rabo y entre ellos elijo la novela “Julia”, escrita por uno de mis autores favoritos: W. Somerset Maugham. Cualquiera de sus novelas vale el esfuerzo para crear a nuestro alrededor el silencio que exige la lectura. El título corresponde al nombre de la protagonista, Julia Lambert, una actriz de gran talento y fama de la Inglaterra de principios de siglo. Se halla en la cumbre de su carrera, pero a sus cuarenta y seis años ya se siente asaltada por la inseguridad que trae la vejez próxima. Mira su matrimonio con cierta desilusión y teme que las luces dejen de alumbrar sobre ella. Este es el sustrato donde germina una peripecia amorosa que la lleva a perder el control de su vida, dominada hasta el momento por un carácter férreo y una disciplina artística envidiable. Pronto llegará a Chile la película, con Anette Bening interpretando a Julia (postuló al Oscar por este papel). Los giros de la novela son asombrosos: cuando esperamos que un personaje reaccione de un modo habitual, sus propias palabras y el curso de la acción lo llevan a realizar un acto a la vez contradictorio y pleno de vida. Quizá el mayor logro de la novela sea esta frescura, la ironía leve que aflora en cada escena. Es un homenaje al talento artístico, pero también una advertencia acerca de sus pasajes más oscuros. Pero no quiero analizar la novela como un ensayo sobre moral y talento, es más que eso, porque nos habla de la vida misma, y menos que eso, porque no tiene pretensiones intelectuales. Es una novela que se lee con gusto, con una sonrisa en los labios y que corre ante nuestros ojos como los buenos postres se deshacen en la boca.