Guillermo Martínez: un maestro imperceptible

Escrito poradmin el Jul 28 2008 | Literatura

Ya es una celebridad en el mundo entero y en Chile apenas hemos escuchado hablar de él. Y eso que nació no lejos de aquí, al otro lado de la cordillera, en Bahía Blanca. Su historia es curiosa, se recibió de matemático en la Universidad Nacional del Sur, luego se doctoró en Buenos Aires e hizo un post-doc en Oxford. Pero esos años no estuvieron solamente consagrados a su genio lógico sino también dieron lugar a sus primeros pasos en la literatura.

Ya de joven ganó el premio del Fondo Nacional de las Artes por su primer libro de relatos Infierno Grande (1989) y desde entonces ha publicado sin cesar. Sus novelas son: Acerca de Roderer (1993), La mujer del maestro (1998) y la exitosa Crímenes imperceptibles (2003). Todas ellas están publicadas en Planeta. También ha escrito un par de libros de ensayos que han contribuido a consolidar su faceta intelectual: Borges y la Matemática (Eudeba, 2003) y La fórmula de la inmortalidad (Seix Barral, 2005). En éste último reúne textos literarios publicados en diferentes medios argentinos.

Sus dotes de narrador son numerosas, personajes bien delineados, una arquitectura novelística impecable, precisión en el lenguaje, prolijidad en los detalles, aptitud para crear una suerte de misterio que brota de historias que parecieran ocurrir a plena luz del día. Pero hay una virtud que sobresale entre todas las demás: la música de su prosa. Es una melodía que se escucha desde la primera frase hasta la última, como si el compás elegido para cada novela rigiera los destinos invocados. Diría que es una música clásica, que resuena en la mente del lector, despertando ese elusivo placer que tanto buscamos en literatura, ese deleite, como lo llamaba Maugham, que va incluso más allá de la trama y de las profundidades psicológicas de sus personajes. Llevados por ella asistimos al despliegue de su talento para el fraseo: pareciera que las palabras alcanzaran su lugar natural en el arco de la frase; para la adjetivación: precisa y visual, heredada de Borges y de sus lecturas de autores ingleses; para la justeza del punto de vista: nunca pierde la distancia que ha elegido para narrar, al tiempo que nunca deja pasar una oportunidad que ese lugar de observación pueda ofrecer; para el desarrollo de escenas: antecedentes, escenarios y estados de ánimo son desplegados con equilibrio y naturalidad, dotando a los diálogos y a la acción de sus múltiples sentidos.

No es de extrañar entonces que se haya convertido en uno de los narradores argentinos que más interés ha despertado en el último tiempo. A sus cuarenta y cuatro años concita la atención de la crítica y de los lectores. Para mí, su mejor novela, o tal vez debería llamarla nouvelle, es La mujer del maestro. Creo que expone las virtudes mencionadas en una historia intimista, inspirada por La lección del maestro de Henry James (una clara influencia en sus obras). Y al igual que en el relato del cada vez más grande James, reflexiona acerca del proceso de la creación y cómo éste puede ser determinante en la vida de un escritor, no sólo en su ética y su hacer artísticos sino también en su vida privada, desde sus relaciones amorosas hasta la idea que puede llegar a formarse de sí mismo.

Pero no creo interpretar el gusto general. Su obra más exitosa por lejos ha sido Crímenes imperceptibles, novela ganadora del premio Planeta Argentina en 2003. En ese país lleva vendidos decenas de miles de ejemplares, otros tantos en España y otros tantos más en Inglaterra. En Europa fue publicada con el título Crímenes de Oxford. Las críticas en todo el mundo lo han llenado de alabanzas. Una de muestra: “Dotado de un ojo penetrante para el mundo material y para las propias emociones, de un tono confidencial de voz y de la facultad de maravillar con el pensamiento matemático, que es central en el libro, estos atributos contribuyen a la magia de la novela”, The Washington Post. Se trata de una serie de asesinatos en que se ven involucrados un par de matemáticos. A medida que ocurren, se desenvuelve una lúcida meditación acerca de la cuota de verdad a que podemos aspirar, las consecuencias impredecibles de una simple suposición y cómo enunciados matemáticos y filosóficos que creíamos irrevocables son fruto de una estética simplificadora que dominó las ciencias hasta principios del siglo XX. La novela ha sido llevada al cine por el director Alex de la Iglesia, con Elijah Wood y John Hurt como protagonistas, y se espera su estreno para enero del 2008.

Por nuestra parte, los seguidores de Martínez nos aprestamos a leer su nueva novela La muerte lenta de Luciana B., próxima a salir en noviembre, deseosos de escuchar una vez más esa música que nos provoca tanto deleite.